Historias:Eran amantes mientras yo estaba preparando nuestra boda”
Beatriz está casada con un arquitecto que viaja constantemente, no tiene hijos y nos cuenta que se casó muy enamorada, por eso no se dio cuenta que su marido lo hacía sólo por presión familiar. Admite que él era el novio perfecto, a pesar de llevar una relación casi a distancia, relación que siguió igual después del matrimonio. Hace poco se entero de manera casual que su esposo la engañó hace un par de años y ahora está decidida a que cambie las cosas o separarse. Está es su historia...
MAS HISTORIAS: “SI ÉL ME QUERÍA BESAR YO NO IBA A PODER RECHAZARLE”
Beatriz (27) es decoradora, se casó hace 2 años con Alberto (35) y las cosas marcharon muy bien el primer año, hasta que algo pasó: “Alberto es arquitecto, lo conocí hace 7 años y nuestro noviazgo era medio especial porque sólo podíamos vernos los fines de semana, él trabaja en varias ciudades del interior, específicamente en tres tiene oficinas, se asoció con varios ex compañeros de facultad e hicieron como una red de empresas y sí o sí tiene que organizarse para estar en todas, lo mismo que sus socios, así que durante la semana no tiene tiempo para nada. Al comienzo yo acepté la situación porque estaba empezando con el tema de la decoración, también trabajaba para varias personas y siempre estaba haciendo cursos, así que tampoco tenía tiempo. Nos era cómodo a ambos sólo vernos los sábados y domingos. Nuestra relación era muy especial, no éramos de buscarnos siempre, controlarnos, celarnos y todo eso, pero cuando nos veíamos compartíamos todo, nos divertíamos mucho, y nunca era rutinaria nuestra relación porque con sólo dos días a la semana siempre teníamos algo nuevo que hacer o donde ir. Ninguno de los dos buscaba casarse y tener hijos, por ejemplo, capaz eso nos mantuvo unidos, tenemos la misma manera de pensar con respecto a algunas cosas. Hace dos años decidimos empezar a vivir juntos, al comienzo era eso, probar como sería la convivencia, pero él me propuso matrimonio en el cumpleaños de su mamá porque ella le dijo que su sueño era verlo casado, yo ni pensé que él me lo pedía sólo por pedido de ella, estaba feliz y con tantos planes para ese día que no pensé sinceramente. Sabía que seguiríamos viéndonos solo los fines de semana prácticamente porque a él le iba ser imposible madrugar todos los días, viajar y volver cada noche”.
Beatriz nos cuenta que todo iba bien hasta que por un problema que ella tuvo, dejó de trabajar: “Resulta que me asocié con un matrimonio que terminó estafándome, perdí todo mi capital y lo poco que me quedó lo gasté en abogados que no consiguieron devolverme mi plata, sólo que ellos vayan presos. Eso me enfermó, el estrés, la preocupación, el renegar constante hizo lo suyo y yo vivía irritada, enojada, me internaban por cualquier gripe que me agarraba porque no tenía defensas, así que mi esposo habló conmigo y me dijo que él me iba a apoyar a cambio de algo, me dijo que como no tengo necesidad quería que deje de trabajar por unos meses, que si al cabo de ese tiempo yo quería abrir un negocio propio, sola, él me iba a dar la plata. Y no quería depender de él, pero era lo mejor, yo sabía que después de esa mala racha tenía que empezar de cero y enferma, con las defensas bajas como estaba, faltaba poco para entrar en depresión. El trato de estar más tiempo en casa para que yo no estuviera mucho tiempo sola, pero era difícil, en esa convivencia nos dimos cuenta que definitivamente no podemos estar mucho tiempo juntos. Empezamos a discutir por cualquier cosa, me molestaba por ejemplo que él no quería que yo le acompañe porque según él no tendría tiempo para compartir conmigo. Así que a veces en medio de peleas yo igual viajaba y me quedaba en un departamento sola, él otra vez era el que tenía que llamar, disculparse y así andábamos”.
Después de casi ocho meses Beatriz decidió volver a trabajar: “Resulta que tantas peleitas también me iban a enfermar, así que era mejor mantenerme ocupada, dije que aunque me cueste empezar, lo tenía que hacer y un lunes, hace seis meses, me contrató la esposa de un arquitecto para preparar el quince años de su hija. Así conocí a su marido Esteban, un tipo súper formidable, pero como 20 años mayor que su esposa. Al principio yo no le dije que mi esposo también era arquitecto, y como a mi esposo jamás le hablaba de trabajo porque ese era un acuerdo al que llegamos, no hablar de trabajo el poco tiempo que teníamos para compartir, ni le conté que conocí a un colega suyo. Faltando una semana para el cumpleaños se me descompuso el auto y mi marido tuvo que ir por mí al local donde se iba hacer la fiesta y en donde estaba con los padres de la cumpleañera viendo los últimos detalles. Mi marido, muy atento como es, se bajó a saludar y yo hice las presentaciones, todos cambiaron sus caras, se saludaron de vista nomás, entre ellos ni se pasaron las manos, así que les pregunté si se conocían y mi marido fue el que rápidamente contestó que no, poco después nos fuimos. Me pareció extraño así que le indagué a Alberto y me dijo que sí conocía, pero de vista nomás a Esteban, que jamás hablaron porque por un problema que un amigo de él tuvo con Esteban, era mejor que ni se hablen. Yo quise saber más, pero él no me quiso seguir hablando del tema, me dijo que era un tema personal de su amigo y como vi que no iba a sacar nada terminé ahí con ese tema, por lo menos a él ya no le hablé de eso. Pero dos días después cuando lo vi al arquitecto Esteban le pregunté directamente si conocía a mi marido, y él no se anduvo con rodeos, me dijo que mi marido y su señora fueron amantes hace casi dos años. Yo casi me caí de la impresión, él tuvo que ayudarme a sentarme encima de una murallita, cuando me vio mejor me preguntó si quería saberlo todo y le dije que sí”.
Beatriz escuchó al hombre con lágrimas en los ojos: “Me dijo que su esposa también estudió arquitectura, que fue compañera de facultad de Alberto y que por eso se conocían. Sólo que ellos ya estaban casados en ese tiempo porque ella quedó embarazada poco después de empezar la carrera y de ese modo aseguró su vida. El me dijo que sabía perfectamente que la diferencia de edad entre él y su mujer tarde o temprano le pasaría factura, me dijo que sabía que si ella seguía con él era solo por dinero, y que como él realmente le amaba hizo la vista gorda muchas veces, y la mayoría de esas veces hacía lo necesario para separar a su mujer de su amante sin que ella supiera o haciéndole notar que algo ya sabía, así ella se calmaba. Pero que con Alberto fue diferente, para empezar no se dio cuenta que su mujer estaba cabezudeando y cuando lo hizo decidió dejarla a ella en evidencia y terminó atropellando un departamento donde los encontró a ambos desnudos en la cama, o sea no había dudas, eran amantes mientras yo estaba preparando nuestra boda y mientras no tenía tiempo entre semana para nosotros, si se hacía de tiempo para estar con otra”.
“Lo mejor va ser que cambiemos las cosas”
Beatriz admite que la situación le superó y que si al llegar a su casa lo hubiera encontrado a su marido, quizás hubiera tomado otra decisión: “Yo escuché pacientemente todo lo que ese hombre me contó, lo último que me dijo es que si perdono a su mujer fue porque ella le juró que terminó con Alberto y que nunca más lo engañaría. Me dijo que después de eso efectivamente ya se comportó la mujer, cosa que no creo porque el infiel siempre es infiel, pero si él quería creer lo contrario era muy problema suyo. No estaba para darle consejos. Pero esa fue mi manera de pensar siempre. Así que llegué a casa con la intención de encararlo a Alberto y terminar luego con todo, separarme de una. Solo que parece que él adivinó que Esteban me contaría todo y cuando llegué, solo encontré una atenta carta en la que me pedía perdón, en la que me dio la versión de su infidelidad y bueno, al principio me dio rabia, impotencia, porque no me daba la cara, porque me escribió todo eso y no fue capaz de decirme en la cara las cosas. Lloré mucho y supongo que me desahogué porque una hora después cuando me llamó para decirme que estaba en lo de su mamá, yo ya estaba más calmada. Me dijo que por conocerme bien y saber que soy super impulsiva, lo único que se le ocurrió fue escribirme esa carta. Me dio detalles, me contó lo que le pregunté y supongo que me conoce mejor que yo porque efectivamente después de esa primera mala reacción ya estaba pensando diferente. Aunque igual preferí no verlo por lo menos una semana”.
Beatriz nos cuenta que todavía no perdonó del todo al marido: “Me ayudaron mucho unas amigas que tengo desde la época del colegio, una de ellas me dijo que lo mejor que puedo hacer antes de tomar una decisión, es ponerlo a prueba, eso por llamarlo de alguna manera. Me dijo que lo mande investigar, por si de por ahí anda con alguna otra sorpresa y que una vez tenga la información completa tome una decisión. Pero si decido continuar con mi matrimonio lo mejor va ser que cambiemos las cosas, terminaron tantos viajes para empezar, tantas noches sola por darle a él la estabilidad para que crezca profesionalmente, van a cambiar las cosas, eso si no descubro que me anda engañando hasta hoy por donde anda”, termina diciendo.
